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26 ene 2011
VALORAR EL CUERPO
MIMAR EL ASPECTO FÍSICO ES ESENCIAL PARA MANTENER UNAS RELACIONES SOCIALES Y SEXUALES SATISFACTORIAS.
Conocer y aceptar nuestro cuerpo es tener mucho ganado en el terreno sexual, ya que a través de él nos comunicamos: nos vincula a otros; pero, de las misma manera, puede acabar aislándonos. Son numerosos los beneficios que el cuerpo nis proporciona en el plano sexual, pero si no lo entendemos ni lo aceptamos, ¿cómo podemos pretender que los demás lo hagan?
Un primer paso para descubrir y otorgar importancia a la propia imagen puede ser observarnos desnudos frente al espejo, viendo qué zonas nos parecen más atractivas y cuáles menos, buscando la forma de potenciarlas para sacarles partido.
También podemos aprovechar cualquier momento de intimidad en casa para pasearnos desnudos o ligeros de ropa, de modo que nos acostumbremos a sentir nuestro cuerpo como algo natural. Los más atractivos pueden hacerlo al aire libre, en playas o lugares permitidos.
Otra opción es cuidarlo con mimo, ya sea a través del baile, del deporte, de los masajes o de la práctica de yoga o taichi.
MEJORAR LA SEXUALIDAD.
Sentirnos dueños de nuestro cuerpo hace posible, por otra parte, que la sexualidad se convierta en algo espontáneo y natural, aumentando el placer, la sensualidad y el erotismo.
Las caricias, los besos, los abrazos y los juegos se potencian, dando pie a una experiencia enriquecedora que aleja todos nuestros complejos y bloqueos.
Además, disminuimos las posibilidades de sufrir una disfunción sexual...Por tanto, aceptar y valorar nuestro cuerpo nos permite adentrarnos en nuevas sensaciones y ejercer nuestra sexualidad con total libertad.
LOS BENEFICIOS DE LA RESPIRACIÓN
Una buena oxigenación nos aporta claridad mental, además de favorecer la concentración y ayudarnos a combatir el insomnio y las situaciones de estrés.
Los seres vivos dependemos del oxígeno. La respiración es una función imprescindible que se realiza sin voluntad consciente. Quizá por ello, en Occidente no le prestamos la debida importancia. De hecho, la mayoría de las personas respiran de forma superficial, rápida e incompleta, aprovechando solo una parte de su capacidad pulmonar.
Una respiración correcta garantiza una buena oxigenación de las células, que favorece los procesos metabólicos y acrecienta los niveles de energía. Por su efecto relajante, ayuda a superar situaciones de estrés, amplía la claridad mental, favorece la concentración, ayuda a recuperar la memoria y contribuye a combatir el insomnio.
Por otro lado, el aire contiene moléculas con diferente carga electromagnética. Una adecuada respiración neutraliza los protones, elementos capaces de incrementar hormonas que originan hiperactividad y depresión, otra razón para esforzarse por respirar bien.
ENERGÍA Y SERENIDAD.
Existen muchos ejercicios de respiración, pero uno de los más fáciles consiste en inhalar aire durante seis segundos, aguantarlo dos segundos y espirar durante ocho segundos más. Realizar esta serie tres veces por la mañana incrementará nuestro nivel de energía y nos aportará sosiego y claridad mental.
Los seres vivos dependemos del oxígeno. La respiración es una función imprescindible que se realiza sin voluntad consciente. Quizá por ello, en Occidente no le prestamos la debida importancia. De hecho, la mayoría de las personas respiran de forma superficial, rápida e incompleta, aprovechando solo una parte de su capacidad pulmonar.
Una respiración correcta garantiza una buena oxigenación de las células, que favorece los procesos metabólicos y acrecienta los niveles de energía. Por su efecto relajante, ayuda a superar situaciones de estrés, amplía la claridad mental, favorece la concentración, ayuda a recuperar la memoria y contribuye a combatir el insomnio.
Por otro lado, el aire contiene moléculas con diferente carga electromagnética. Una adecuada respiración neutraliza los protones, elementos capaces de incrementar hormonas que originan hiperactividad y depresión, otra razón para esforzarse por respirar bien.
ENERGÍA Y SERENIDAD.
Existen muchos ejercicios de respiración, pero uno de los más fáciles consiste en inhalar aire durante seis segundos, aguantarlo dos segundos y espirar durante ocho segundos más. Realizar esta serie tres veces por la mañana incrementará nuestro nivel de energía y nos aportará sosiego y claridad mental.
21 ene 2011
VOLVER A CREER EN LA RELACIÓN
1. EVITAR LOS JUICIOS INTERNOS.
Las desilusiones son parte del camino del amor. Muchas veces, lo que las hace insoportables son las interpretaciones que les damos: dejamos que nuestro "comentarismo interno" emita juicios u opiniones que no nos ayudan a resolver la cuestión de fondo. Así, agregamos un sufrimiento adicional y evitable, ya que estos comentarios son subjetivos, están sólo en nuestra mente.
2. HABLAR DESDE LA CALMA.
Cuando nos encontramos en medio de una tormenta emocional, estamos fuera de nuestro centro y nos dirigimos al otro desde la culpa, el reproche o cualquier tipo de manipulación. Lo único que generamos con esta actitud es una reacción negativa en la persona que nos está escuchando. Para poder hablar desde el dolor original, necesitamos calmarnos previamente y no hacerlo desde las interpretaciones que nuestro "comentarista interno" ha agregado.
3. ACEPTAR EL DOLOR.
La persona feliz es aquella que es consciente de que el dolor también forma parte de la vida. En cambio, la persona infeliz lucha contra el dolor y no sabe que, cuanto más se prolongue esa pelea, más tardará en desaparecer el sufrimiento original. Por supuesto que la persona feliz también está sometida a las desilusiones que conlleva la vida, pero no se deja arrastrar por los malos momentos y, aunque los sufra, se suele preguntar interiormente: "¿Qué es lo mejor que puedo hacer con esto que me sucede?".
4. DESCUBRIR NUESTRAS HERIDAS.
Aceptar el dolor no implica ignorarlo o conformarse. Al contrario: cualquier dolor nos está diciendo algo. Algo sobre la relación, pero, en especial, sobre nosotros mismos. Por lo general, cuando algo nos desilusiona, decidimos que son los demás quienes deben cambiar, ya que tenemos la "certeza" de que la culpa es de los otros. Pero si permanecemos en nuestro dolor, seguramente sabremos qué heridas necesitamos fortalecer. Si conseguimos compartir el sufrimiento con nuestra pareja desde nuestra vulnerabilidad, sin avergonzarnos, seguro que encontraremos una solución.
5. ENCONTRAR LA SALIDA CONJUNTA.
Cuando sobreviene la desilusión, cada miembro de la pareja necesita desprenderse de las imágenes previas y encontrar una nueva que contemple las circunstancias de la vida y las necesidades que tienen ambos. En ocasiones, las necesidades no pueden ser satisfechas al mismo tiempo. Puede que los dos miembros de la pareja no puedan promocionarse laboralmente al mismo tiempo, especialmente si hay niños pequeños. Se trata de llegar a un acuerdo que compense a ambos. En cualquier caso, es preciso afrontar el duelo por nuestras ideas previas, a las que solemos aferrarnos fuertemente. Pero, si aceptamos soltarlas, podremos dar entrada a la vida tal cual es, en toda su frescura y plenitud. Y será entonces cuando conseguiréis la solución compartida.
ENFRENTARSE A LA DESILUSIÓN.
DESCUBRIR QUE LA VIDA DE PAREJA NO ES EXACTAMENTE COMO LA HABÍAMOS IMAGINADO TAMBIÉN FORMA PARTE DEL AMOR. DESHACERNOS DE ESAS IMÁGENES PREVIAS Y ADAPTARNOS A LA REALIDAD JUNTO A NUESTRA PAREJA FORTALECERÁ EL VÍNCULO AMOROSO QUE NOS UNE.
En el camino del amor, es algo inevitable que la realidad de la vida de pareja no se corresponda con nuestros sueños, por lo que sobreviene la desilusión y, en ocasiones, tenemos que hacer aterrizajes forzosos. ¿Significa esto que la relación va mal? No tiene por qué ser así.
Cuando nos entregamos verdaderamente al amor, nos hallamos con el corazón abierto y es muy difícil que no existan momentos dolorosos en la pareja. Y la desilusión no es otra cosa que reconocer que la relación no está a la altura de nuestros sueños.
Tener ideales no es malo, pero... ¿cómo reaccionaremos cuando sobreviene la desilusión? ¿Sabemos movernos de forma constructiva en esos casos? Si sabemos sacarle partido al conflicto, sintonizar con esa realidad no será sinónimo de desaliento.
A veces, al descubrir la realidad, optamos por alejar el amor y nos encerramos para no despedirnos de nuestros sueños. Muchas parejas se encuentran en esta situación sin saberlo, ya que mantienen las formas -comparten momentos, hacen el amor-, pero el corazón se mueve poco y los "te quiero" salen más de la cabeza que de las entrañas. Si hay algún desencuentro, la pareja mantiene la calma sin sentir la intensidad del dolor, pues está anestesiada. La desilusión no existe, pero el precio es demasiado caro.
ADAPTARSE A LA REALIDAD
En cambio, si aprendemos a aceptar las desilusiones como parte de la vida en común, podremos evitar las reacciones automáticas y nos dirigiremos a la verdadera salida, tal y como aprendieron Clara y Martín.
Martín había aceptado una gran oportunidad laboral que lo obligaba a trabajar tres semanas fuera de casa y dos semanas en su ciudad, donde se había quedado Clara.
Con el tiempo, ella empezó a sentirse desilusionada: ésa no era la vida que había pensado, pero no se permitía reconocerlo ni influir negativamente en la vida laboral de Martín. El tiempo que pasaban juntos estaban tensos y se peleaban, reprochándose cualquier cosa. Con el tiempo, parecía que sólo había diferencias y pensaron en separarse.
Clara estaba muy apenada porque sabía lo importante que era para él su carrera, lo que la enfrentaba al mayor sufrimiento de su vida. Ella conectó con su dolor, sin hacer que Martín se sintiese culpable y sin hacerse la víctima. Se entregó a la situación, sosteniéndose en su miedo. La conexión de Clara le permitió mostrar sinceramente su pesar, lo que contribuyó a que Martín conectase con su propia angustia: él también sufría y no se permitía reconocer el precio que estaba pagando por su carrera.
Simplemente se encerraba en sí mismo.
Al final, la pareja se encontró desde el dolor de cada uno y juntos dieron con la solución. Clara viaja ahora con él algunas veces y Martín acorta sus estancias fuera de casa.
ABRIRSE AL DOLOR.
Sabemos que la pareja no nos lo puede ser todo, pero cuando lo descubrimos a través de una situación dolorosa, queremos salir de allí a toda costa, reaccionando con furia, insensibilizándonos u optando por anestesiarnos y soportarla pasivamente.
Necesitamos aprender a convivir con el dolor de una manera más activa.
Cuando nos abrimos a un dolor es como si un dique se rompiera y sentimos que caemos por las cascadas de un río enfurecido.
La única manera de navegar por esas cascadas es ceder al flujo energético del dolor. Si sabemos esperar, la corriente turbulenta se transforma en un lago, y allí estamos en mejores condiciones de decidir qué hacer.
Por lo general, cuando el dique -es decir, nuestras imágenes previas- se rompe, pensamos que nos provocará un daño irreparable y luchamos por no perder el control. Entonces, reaccionamos , nuestra pareja hace lo mismo y el conflicto crece. Pero si aprendemos a atravesar la corriente brava y nos permitimos llegar a la quietud reflexiva del lago, podremos darnos la posibilidad de soltar las imágenes previas para cambiarlas por otras que contemplen al realidad que nos toca vivir. En realidad, es necesario hacer este ajuste a lo largo de toda nuestra vida.
APRENDER A CONECTAR.
No se trata de olvidar o de esconder, sino de saber combinar nuestras necesidades con las que nos plantea la vida en pareja. Si no nos dejamos llevar por reacciones emocionales, podremos expresar amorosamente lo que necesitamos, sin manipular o acusar.
Mostrar humildemente toda nuestra vulnerabilidad es un gesto valiente que fortalece nuestra relación y permite que el amor fluya, generando una atmósfera de intercambio y conexión mutua que permite encontrar un camino de salida compartido.